El arte de Miguel Angel Guerrero Garro
“Ángel Guerrero Garro logra atrapar los elementos naturales del universo: espacio, tiempo y calidad de la luz son conjugados por una visión objetiva que libera al paisaje de interpretaciones subjetivas y consigue situar al espectador ante la pureza de una naturaleza que no necesita explicación. El artista desaparece tras la representación y perpetúa un instante de la naturaleza. El paisaje se disuelve en el acto instantáneo en que es atrapado: el artista se vuelve un crisol fortuito de lenguaje visual.
“Tras la aparente simplicidad existe un estricto manejo técnico y depuración de los elementos que integran las obras: la luz del ocaso reverbera sobre el follaje de los árboles que ascienden la montaña, o trasciende los troncos del claro del bosque. Y la luz del medio día brilla sobre la superficie del mar unificando la atmósfera de blancos, grises y azules, hasta devolver a los ojos del espectador el resplandor del paisaje real. La transparencia de la luz y la dirección de los rayos del sol equivalen a una coordenada geográfica precisa: la fuerza apacible de la naturaleza es tan vívida y actual, que es reconocible el paisaje mexicano. Al mismo tiempo recupera la tradición instaurada por José María Velasco y el Doctor Atl, pero quizás más que de ellos del romanticismo inglés de Constable y Turner. Con maestría absoluta regresa a un naturalismo imposible para una época en la que los artistas sólo reflejan sus fantasmas interiores. Ángel Guerrero Garro pinta con tal convicción que el paisaje se fuga hasta el espectador a través de los ojos del artista.”
Nelson Oxman
